…ELKAR GU BETIKO BIOK IZANGO GERA, BIOK GU BETIKO ZORIONA DA.

El universo es música, decían en una película de culto de los 80 cuyo título dejaré que adivinen (googleen) los cinéfilos de ahora. Y cada uno de nosotros somos un universo en sí.

El universo de quien esto escribe no se podría entender sin Egan Taldea. Cuando el grupo de música fue fundado, hace 50 años, yo ni siquiera había nacido. Así que dejaré toda aquella primera década y media del grupo a una parte, ya que éste no es un artículo sobre la historia de Egan…

NIK GURASOENGATIK IKASI DUT GAUR DAKIDANA

Primeros de los 90. Euskal Herriko edozein bazterrean. Kotxean sartuta. 5-6 urterekin. En nuestro destartalado R12 o en el posterior ultramoderna máquina Golf GTI. Acostumbro a viajar a Galicia a casa de mis abuelos cada verano y a recorrer Euskal Herria en aquellos años con mis padres: subidas al Gorbea, Santimamiñeko kobazuloak, Hernaniko jaiak, Zuberoa, Nafarroa Oinez Lekunberrin, asteburua Elizondo-Baztanen, Laida eta Mundakako hondartzak… todas aquellas excursiones con aita y ama llevan implícitos muchos recuerdos: el olor a tortilla de patata que llevamos en el tupper para comer; pintadas en las calles de los pueblos que me despiertan al conflicto vasco; verbenas en las fiestas de los pueblos; los txonbos en la playa… y la música en el coche de un casette que suena de manera obsesiva constantemente: ese casette pertenece al disco Erromerian de Egan. Ansioso una y otra vez esperando que llegase el turno de mis canciones preferidas del disco: Gizon Arruntaren Koplak eta Ireki Bihotza…

GUK NAHI DUGU ROCK AND ROLL

“A ver, Vielba, ¿dónde coño vamos?”, pregunto a mi buen amigo Iker Vielba. Es agosto de 2014. Aste Nagusia Bilbon. Estoy de vacaciones. Es la segunda vez que vuelvo a casa desde que año y medio atrás ha iniciado mi vida de emigrante en London. Mi buen Vielba y yo no estamos en ese momento en nuestras mejores condiciones, etílicamente hablando. Estamos dando vueltas entre las txosnas como dos pollos degollados. Diversos conciertos están teniendo lugar a orillas del Nervión. Justo al lado del teatro Arriaga, siento una melodía y una voz inconfundible. Como el ratón de los dibujos animados que siente el olor del queso, me dejo llevar por el aire en dirección a aquella música. Allí está, el instinto no me ha fallado: Xabier Saldias canta, verbena con Egan. Miro a mi amigo, y le digo: “Vielba, llámame freaky. Pero de aquí no me muevo…” Llego a primera fila y comienzo a cantar al unísono todos los temas que toca Egan aquella noche. Y entre canción y canción (y sorbo y sorbo), el alcohol hace que me ponga pesadito y empiezo a solicitar a Xabier Saldias insistentemente que toque una canción particular. Hasta voy a la parte de atrás del escenario en la pausa de la verbena y me saco una foto con él mientras le ruego que toque esa canción: “Xabier, mesedez. Jo Ireki Bihotza…” Barkatu, Xabier. Ese no era yo…

En plan fan pesadito, Aste Nagusia 2014…

LOIOLAN JAI JAI

Mediados de los 90. Berangoko jaiak. Santo Domingo eguna. El grupo de dantza del que formo parte en aquel entonces, Otxandategi Dantza Taldea, se encarga de organizar las fiestas del pueblo. Uno puede ir a cenar a la sede del grupo, en los bajos del Ayuntamiento de Berango. Mi ama está haciendo turno de cocina allí y voy a cenar con mi aita. Al lado nuestro están cenando los componentes del grupo que va a tocar en la verbena poco después: Egan, ya ídolos de aquel mutil. Ahí les tengo, tantas veces vistos en ETB, tantas veces en el casette del coche… y ahora al lado, codo con codo. Xabier Saldias, Alberto Frantzesena, Imanol Aramburu y los hermanos Pelaez, Gonzalo (Gontxalo) eta Joxe Mari (Peke). Para aquel niño, parece una secuencia de western, la típica escena cuando llegan unos pistoleros forasteros de cuyas aventuras una ha escuchado hablar en infinidad de ocasiones y ahora se encuentran a distancia de tiro de uno. Joxe Mari cruza diversas miradas conmigo. Pero aparto la vista cada vez que pasa. Sufro las convulsiones del mitómano que ve al mito.

Finalmente, mi padre les pide si puedo sacarme una foto con ellos. Una foto a la que acceden con amabilidad y que estará en algún lugar en mi casa de Berango. Tras la foto, Gontxalo me apunta con el dedo en tono “Tío Sam” y me dice: “Leirerekin ikusi nahi dizut dantzan gero”. Leire, dantzari del grupo que se ha encargado esa noche de servirles la cena, sonríe. Si la vergüenza no me hubiese dejado como Paco el Mudo, hasta habría abierto la boca para decirles: “Ireki Bihotza joko duzue?”…

HERIOTZAK EMANEZ GERO

2007ko Urtarrileko goiz baten. Ya he terminado la carrera de Zientzia Politikoak. Inexperto en Marxismos y Liberalismos, ya tengo vía libre para estudiar lo que siempre había querido: dirección de cine. Las clases en la escuela de cine las tengo por las tardes. Uso las mañanas para devorar las noticias de los periódicos que me producen casi siempre mal de estómago y náuseas.

Esa mañana cualquiera lo leo: Gontxalo Pelaez ha fallecido. Zendu da minbizia jota. El cáncer se lo ha llevado. Uno de los componentes del grupo que más había marcado mi infancia se había ido. 8 meses después, en accidente de tráfico, moriría su hijo de 29 años. La vida golpea duro a veces y es difícil encontrar un sentido a muchas cosas. Pero cuando uno entra en YouTube o pone algún disco de Egan y escucha canciones como Larrosa, Heriotzak emanez gero o escucho a mi mujer italiana canturrear en euskera con acento sículo Ireki Bihotza, mientras suena esa voz tan característica de Gontxalo, es cuando tiene sentido. Porque ahí está. Nunca se ha ido. Bere ahotsa sigue sonando mientras alguien la escuche. Y con su voz, viajo en el tiempo, a mi infancia, a otros tiempos. Esas emociones que sigue provocando a través de lo que hizo en vida, es el sentido de todo…

EGUNAK JOAN TA GERO…

8 urte daramatzat Londonen bizitzen. Casi una cuarta parte de mi vida la he pasado ya en tierras de ilustres intelectuales del tamaño de Boris Johnson y Margaret Thatcher. También tierra de grupos musicales que marcaron a Egan y a los cuales he ido conociendo gracias, precisamente, a los remakes en euskera de las canciones del grupo de Azpeitia, siendo el principal de ellos Queen. Y es que Egan supuso también en mi vida una introducción a la cultura musical: The Eagles, John Denver, Elton John, Flaco Jiménez…

Muchos años han pasado, también para aquellos azpeitiarras que marcaron mi vida. Los años que han transcurrido desde la época dorada de las verbenas en los pueblos, de la que Egan fue rey. Tras la separación del grupo, Xabier Saldias permanece ahí al pie del cañón. El resto formaron diversos grupos posteriormente, siendo el más destacado Trabuko. Y la verdad, a los hermanos Pelaez, a Alberto y a Imanol allí les dejé. Creo que no les había vuelto a ver hasta que comencé a hacer una pequeña investigación para escribir este artículo. A Alberto y a Imanol los encontré en redes sociales. Y a través de ellos pude ver fotos en las que aparecían junto a Joxe Mari. Me golpeó con fuerza el cambio en su físico provocado por el paso del tiempo: Alberto Frantzesena, siempre vestido elegante, casi imposible imaginar que un día fue el baterista de un grupo de música; Joxe Mari Pelaez e Imanol Aramburu con 25 años más que la última vez que los vi… A través de esas fotos, soy consciente del tiempo pasado, y de que yo también en algún momento dejé de ser el niño que se avergonzaba, el adolescente introvertido; y que sin darme cuenta me convertí en hombre adulto y marido de mi esposa. Les veo a todos ellos alejados del ruido que una vez produjeron; viviendo casi en el anonimato y me pregunto si son conscientes de que para muchos de nosotros, para los que el tiempo pasa sin pasar, siguen siendo los putos amos.

Porque usando una simple analogía cinematográfica, la película que es mi vida no sería igual sin la banda sonora de Egan que la acompaña… Sólo por ello, por lo que han significado, nunca se les olvidará.

Eskerrik asko emandakoagatik, Egan!

ENDIKA BREA BERASATEGI