Para la familia Otxoa Palacios, con todo mi cariño...

LO QUE HACEMOS EN VIDA TIENE SU ECO EN LA ETERNIDAD

-“¿Estás viendo el Tour?” “-Todavía no” “-Javi Otxoa va escapado”. Mediante ese diálogo telefónico, mi padre dió la voz de alerta. Era el 10 de julio de 2000. Aún no habían conectado en directo con el Tour de Francia en TVE pero aquel aviso nos obligó a mi aitite y a mí a conectar con Eurosport, donde retransmitían las etapas íntegras. Aquel día era una de las etapas reinas de montaña. Dax-Hautacam…

…Mediados de los 90. Ya paso más tiempo en casa de mis abuelos que en la de mis padres. Pronto y sin aviso oficial, el traslado sería permanente. La casa de mis aitites se sitúa en la calle Sabino Arana número 19. Pleno centro de mi población natal, Berango. En los buzones del portal se leía el nombre de mis aitites: José Antonio Berasategui Garaizar-María Dolores Celaya Rodríguez, 1º Dcha. Si uno miraba cada buzón hasta llegar al último piso, el 5º, se podía encontrar entre los del 3º uno que leía: Ricardo Otxoa-María Palacios. Allí vivía esta familia con sus tres hijos: Andoni y los gemelos Ricardo y Javier…

…Efectivamente, Javi va escapado desde prácticamente el inicio de etapa junto al belga Nico Mattan. Ya son unos años que no viven en Berango, si no en Zorroza. Pero siempre será el del 3º. Si ya el Tour era una cita obligada, en esta etapa hay un plus extra. Pero queda mucho. Más de 100 km. Aún puertos de montaña que superar. Y habitualmente ya se sabe cómo acaban estas etapas: con los escapados atrapados por algún favorito y su intento, olvidado entre los hitos de los grandes nombres del pelotón…

…”Aupa”. El saludo típico entre vecinos que nos encontrábamos en el portal. Me cruzaba cada día con los Otxoa. Ricardo y Javi salían a entrenar por la zona de Uribe Kosta. Vestidos con los maillots de los equipos para los que corrieron: Punta Galea, Baqué u ONCE. A veces aparecen en la TV y todo. Si no fuera por los maillots hasta tengo problemas para diferenciarlos. Siempre juntos. Gemelos. ¿Llegarán algún día a correr alguna competición de primer nivel? me preguntaba…

…¡Por fin! La hora de los deportes en ETB-2. Ya va media de hora de coñazo sobre política, mercados de valores, guerras… Llega el relevo que se daban aquellos dos personajes cuyo saludo con toque vasco y aldeano tanto me hacía reir. “Gabon Josu!” decía Julio Ibarra. “Gabon Julioooo!” respondía Josu Loroño; y éste último iniciaba a dar las noticias deportivas. Pero ese 15 de febrero de 2001, el saludo entre ambos está carente de esa alegría habitual. Ibarra dice: “Josu, te has quedado helado con la noticia que nos ha llegado hace unos minutos”. Un apesadumbrado Josu Loroño, hijo de ciclista, se encarga de dar la noticia a los televidentes vascos: Málaga. Ha habido un atropello. Los hermanos Otxoa han sido arrollados por un coche. Uno ha fallecido en el acto. El otro está en estado crítico. Aún no hay confirmación de quién es quién. En el sofá, amama grita un lamento. Yo me levanto del sofá. El shock lo vivo mejor levantado…

…Van pasando los km. y los puertos. Nico Mattan ha quedado atrás. Javi sigue pedaleando. Cada vez cuesta más mantener el ritmo. Quedan 90 km.; 80; 40; 30 km… En la TV ya conectamos con Carlos de Andrés y Perico Delgado. Lo empiezan a decir. Esas palabras: “Puede ser, ¿eh, Pedro? Puede ser”…

…Ese sábado de febrero de 2001. Frío en Berango. Todo el pueblo está reunido en la plaza de la Iglesia. Allí se celebra el funeral por Ricardo Otxoa. Javi sigue luchando por su vida en el hospital de Málaga. Inconsciente. Esa mañana me he atrevido a ir a la capilla ardiente situada en el Ayuntamiento. María la del 3º, la madre de ambos, entra desconsolada mientras estoy allí. No se ve a Ricardo. Lo tienen tapado. María pregunta en el llanto “¿por qué?”. Nunca jamás he vuelto a una capilla ardiente…

…Comienza la subida a Hautacam y los últimos km. Las pedaladas de Javi son cada vez más lentas. Las rampas, brutales, cada vez más pronunciadas. Lance Armstrong, el gran campeón, ataca por detrás. Y se sitúa como su inmediato pereguidor. Quedan pocos km. Los minutos de diferencia entre Javi y Armstrong es aún considerable, pero van bajando. Ya me encuentro sentado delante del televisor. Cada vez con menos uñas. Por favor Perico, dilo. Dilo otra vez: “Puede ser, puede ser”…

…Han pasado unos meses desde el accidente. Sigo la evolución de Javier Otxoa cada día. El coma empeora; el coma se estabiliza; alguna esperanza hay; no hay esperanza. Y un día, Javi abrió los ojos. Volvió de aquel sueño. No. De aquella pesadilla sin sueños. La prensa narró cómo fue el momento. El hermano mayor, Andoni Otxoa, entró a verle. Lo primero que preguntó Javi fue: “¿Dónde está Ricardo?”. Afligido, Andoni murmura: “En la habitación de al lado”. “Es mentira”…

…Armstrong parece un cohete de la NASA. Parece un superhombre. Su infierno ya lo había vivido años atrás encerrado en sesiones interminables de quimioterapia. Esas cuestas de los Pirineos parece escalarlas subido a una moto. La ventaja de Javi va bajando alarmantemente. 4 minutos; 3 minutos; 2 minutos y medio… Javi pedalea como puede. El agotamiento es brutal. Cada pedalada parece un puñetazo al riñón. Pero ya se ve la pancarta: 1 km. Vamos Javi. Ricardo está ahí, lo sientes. Sois dos contra Lance…

…Muchas fueron las secuelas del accidente. Pero pudo volver a competir. Ganó varios oros en los Juegos Paralímpicos de 2004 y 2008. Pero la vida no había sido suficientemente cruel todavía. “A Javi le queda poco tiempo”, me dice un vecino de Berango allá por 2011. Aún aguantará unos años hasta que la maldita enfermedad se lo lleva. Me enteré de su fallecimiento en el Metro, volviendo a casa de madrugada durante la Aste Nagusia de 2018. Es la última vez que he estado en Euskadi hasta el presente…

…500 metros y 1 minuto y medio de ventaja con respecto a Lance Armstrong. Carlos de Andrés ya lo narra como sólo él sabe: “¡Bravo, Javier! ¡Qué gran victoria para el corredor vasco del conjunto Kelme!”. Javi mira hacia atrás. No hay nadie. El americano no ha podido atraparle. Levanta los brazos, celebrando. Cruza la meta. Se ha hecho con una de las etapas reinas del Tour. Mi aitite y yo celebramos efusivos dos pisos debajo de donde habían vivido los Otxoa Palacios. Me llevo las manos a la cabeza. Cerca de 150 km. escapado. Una gesta…

…20 años han pasado de aquel día de verano lluvioso en Hautacam. La montaña se alza en mitad de los Pirineos. Sus rampas son una lección de que no se llega a la cima sin esfuerzo; sin sufrimiento; sin desgaste. Sus laderas se cubren de nieve en invierno, para dar paso al deshielo, al calor, la lluvia; el paso de las estaciones. De los años. Pero desafiando a todos los elementos, allí se encuentra el punto de meta por donde cruzó Javier Otxoa Palacios, el vecino del 3º, para convertirse en inmortal. En héroe. El héroe de Hautacam…

ENDIKA BREA BERASATEGUI