Alguien voló sobre el nido del cuco no se entendería sin echar un vistazo a la biografía de su director, el hace poco fallecido realizador checo Milos Forman.

Forman quedó huérfano muy pronto, después de que su madre fuera asesinada por los nazis en Auschwitz y su padre muriera en el campo de concentración de Buchenwald. Tras crecer con unos parientes, Forman se criaría en Praga, donde estudiaría dirección de cine. Pronto, el régimen comunista de la URSS enviaría sus tanques para apaciguar lo que se llamaría la Primavera de Praga en 1968. Forman decidiría escapar del país, y se instalaría en Estados Unidos, donde comenzaría la segunda parte de su carrera cinematográfica, la más celebrada. En 1975, Forman adquiriría la nacionalidad americana.

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UN FILM ANTIAUTORITARIO

Esa vida marcada a fuego por regímenes totalitarios y altamente represivos es la que da a Alguien voló sobre el nido del cuco  la etiqueta de película autoral, por mucho que el film estuviera basado en la novela de Ken Kesey.

Junto a las películas de otros directores de la Europa del Este que conocieron bien la represión como Andrei Tarkovski, Miklos Jancso o Bela Tarr, no existe miedo a señalar que Alguien voló sobre el nido del cuco es una de las películas más antiautoritarias y libertarias de la historia del cine.

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MAC, EL REVOLUCIONARIO

Spoiler: Si bien Alguien voló sobre el nido del cuco se ambienta en un hospital psiquiátrico, a nadie le sorprenderé diciendo que el film bien pudiera estar situado en algún otro lugar que funcione bajo estrictas reglas opresivas como pueden ser una cárcel o un campo de trabajos forzosos.

El variopinto grupo de enfermos mentales encerrados en el hospital son seres desposeídos de toda identidad propia, completamente deshumanizados, en buena parte por culpa de las propias reglas del hospital y por el maltrato psicológico y más tarde físico que ejercen sobre ellos los enfermeros y guardias del hospital, muy en particular la enfermera Ratched, intepretada magistralmente por Louise Fletcher.

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Allí llega Randle Patrick McMurphy, un inolvidable Jack Nicholson, a quien todos conocen como Mac. McMurphy es un bon vivant, un elemento de incierto pasado, desconcertante para el rígido sistema de horarios, reglas y comportamientos que bajo el cual funciona el hospital. Un alma libre, un hombre que tiene algo de profesor, que hará que tiemblen los cimientos de la microsociedad del hospital.

Entre los reclusos encontramos inadaptados sociales, gente que se reprime sexualmente por culpa de la figura materna (como Billy, maravillosamente interpretado por Brad Dourif) o quien simplemente se hace pasar por loco para no ser castigado (como el indio nativo al que Mac acabará llamando Jefe). 

Todos estos personajes, habituados a dejarse pisar dentro del recinto hospitalario, vivirán una auténtica revolución en sus vidas con la llegada de Mac, cuyo comportamiento radicalmente opuesto a la disciplina lleva a los reclusos a experimentar bajo su mando una especie de educación alternativa a las pastillas y a los productos químicos que son forzados a consumir en el hospital y que les desposeen de su “yo” como individuos.  Así, vivirán una jornada de pesca en un barco a la deriva después de huir del hospital, aprenderán a jugar al basket, a quejarse por no poder ver los partidos de baseball e incluso a rozar el hedonismo más absoluto, cuando tras sobornar a un guardia (Scatman Crothers), organizan una orgía de alcohol y mujeres. Como en cualquier régimen de brutalidad todo este quebrantamiento de las normas  tendrá represalias por parte de los celadores ( análogos de guardias o policías): Billy se suicidará ante las amenazas de la enfermera Ratched de contarle a su madre que ha practicado el sexo; y por supuesto la represión a la que es sometido un sujeto tan peligroso para el sistema como es Mac. Electroshocks, aislamiento etc. son el preámbulo a la zombificación final del personaje de la que sólo escapará mediante un tan bondadoso como terrible acto de liberación final ejecutado por Jefe.

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El legado de Mac será siempre la lucha de quien se encuentra al otro lado del sistema. De quien vive bajo sus propias reglas. De quien quiere ser libre. Alguien voló sobre el nido del cuco continúa siendo 43 años después de su realización una película tan fresca como necesaria. Una obra maestra brutal.