Para las familias de Joxean, Joxi, Íñigo Cabacas y todas las familias que han sufrido el terrorismo de Estado. 

Según la ley, usted no es víctima del terrorismo.

Alfonso Alonso a Pili Zabala, hermana de Joxi

El 15 de octubre de 1983, Jose Antonio Lasa Arostegi y Jose Ignacio Zabala Artano fueron secuestrados ilegalmente en Baiona por un grupo de guardias civiles del cuartel de Intxaurrondo, que formaban parte del grupo paramilitar GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), que había sido creado y financiado ilegalmente desde el ministerio del Interior del Gobierno de España, dirigido en aquel entonces por José Barrionuevo, junto al director de las Fuerzas de Seguridad del Estado, Rafael Vera.

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Las causas del nacimiento de los GAL son varias.

  1.   La primera fue el hartazgo del núcleo duro españolista del Partido Socialista en Euskadi, formado por el tándem Julián Sancristóbal  y Ricardo García Damborenea. Tras el asesinato de Enrique Casas en febrero de 1984 a manos de ETA, ambos junto a otros, empujaron al Gobierno a una guerra sucia de venganza contra el grupo armado independentista, en la que,como suele suceder habitualmente, pagaron justos por pecadores. Porque, como dice José Amedo, ex policía del cuerpo de Información implicado en los GAL, “el objetivo de los GAL no era acabar con ETA a tiros. El objetivo principal de los GAL era implicar al Gobierno de François Mitterrand en la lucha antiterrorista, llevando a cabo para ello atentados en suelo francés, que provocarían el desgaste de sus ciudadanos, los cuales presionarían a su Gobierno a tomar partido”  (CAL VIVA, José Amedo, 2014).  En este sentido, se sabe a ciencia cierta a día de hoy que los GAL tuvieron la posibilidad de haber liquidado al jefe de ETA Txomin, y que fue el Ministerio del Interior quien frenó la Operación, escudándose en que “ése no es el objetivo”.
  2.  La segunda, que tras el golpe de Estado de 1981, y tras haber llegado al poder en 1982, el PSOE quería tener controladas a las Fuerzas de Seguridad del Estado, con intenciones de prevenir otro posible golpe por sus maneras blandas contra ETA (golpe de Estado improbable, teniendo en cuenta cómo acabó el anterior y que la Transición Democrática ya fue otro golpe de Estado disfrazado de democracia por los franquistas que sobrevivieron a Franco, con el Rey Juan Carlos a la cabeza).

Joxean Lasa y Joxi Zabala habían llegado meses atrás a Iparralde huyendo de la Justicia española, que los reclamaba por robo y kale borroka. Tenían 20 y 21 años.

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El 15 de octubre de 1983 desaparecieron cuando iban a salir de fiesta. Fueron asaltados mientras  entraban en un coche que les había prestado un amigo de ambos. Pronto comenzó su búsqueda, sin resultado. En una de esas batidas, los hermanos de ambos fueron detenidos en un control de la Guardia civil, en el que tras responder de dónde venían, los agentes les espetaron: “Esos dos están donde tienen que estar” .

Este hecho, sumado a las muertes en atentado de los GAL de Ramón Oñederra “Kattu” y Mikel Goikoetxea “Txapela” (éste último asesinado de un tiro en la cabeza delante de su hija de dos años), dieron los primeros indicios a las familias de Lasa y Zabala de que la cosa no iba a acabar bien. Ambos eran amigos de Joxi y Joxean.

En enero de 1984, una llamada anónima a la Cadena SER de Alicante informaba de que Lasa y Zabala habían sido ejecutados el día anterior y enterrados en una fosa. Habían pedido un sacerdote y se les había negado, “porque no lo merecían”. No se llegó a investigar nada.

Justo un año después, en enero de 1985, fueron encontrados sus cuerpos en un paraje de Busot (Alicante), por un cazador, pero permanecieron sin identificar hasta 10 años más tarde, cuando el policía encargado del caso, el comisario Jesús García, asoció un testimonio de Amedo, en el que éste dijo haber recibido la orden de ejecutar y enterrar en cal viva a Segundo Marey, con aquellos dos cuerpos aparecidos en 1985 y que habían sido, precisamente, enterrados en cal viva.

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El médico forense Pako Etxeberria fue llamado para realizar un análisis pericial y confirmó la identidad de los cadáveres: eran los de Lasa y Zabala. En la investigación posterior, se descubrió que Lasa y Zabala habían sido secuestrados ilegalmente en Baiona; trasladados ilegalmente a territorio español; retenidos ilegalmente en el cuartel de Intxaurrondo (Donostia); conducidos ilegalmente al Palacio de la Cumbre (Donostia), habilitado por el Ministerio del Interior, con el consentimiento del Gobernador civil de Gipuzkoa Julen Elgorriaga; torturados ilegalmente con heridas en brazos, piernas y costillas que habrían necesitado de cirugía para ser sanados; y finalmente, llevados a Alicante, obligados a cavar una fosa desnudos, asesinados de tres tiros en la cabeza y enterrados en cal viva por Enrique Dorado y Felipe Bayo, ordenados por el coronel Enrique Rodríguez Galindo y el teniente coronel Ángel Vaquero.

En los años venideros, todos serían juzgados y condenados. Y tras pocos meses en prisión, excarcelados. Hoy día, caminan impunemente por la calle, algunos paseando a sus perros.

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Consecuencias del terrorismo de Estado en España:Galindo pasea a su perro, libre

Y los GAL, creados por el Ministerio del Interior del Gobierno de España en la época del PSOE, financiados con dinero público y llevados a la práctica con métodos que en nada difieren de los utilizados durante las dictaduras chilena y argentina, son la prueba de un aberrante, abominable y vomitivo terrorismo de Estado.

España, venía del franquismo, de la derecha más extrema. Felipe González, venía de gritar en mítines semiclandestinos “Gora Euskadi askatuta!” . La famosa X, situada en la punta de la pirámide jerárquica de los GAL, el misterioso líder de la organización, apunta a él: Felipe González Márquez.

El Estado debe pedir perdón. El Estado de derecho democrático del Reino de España debe reconocer que practicó el terrorismo de Estado de manera ilegal. Debe reconocer que en democracia se comportó como en dictadura, o peor. Y luego, debe desaparecer., porque mientras haya Estados, habrá fuerzas de Seguridad; y mientras haya fuerzas de Seguridad, se practicará el terrorismo de Estado; y mientras exista el terrorismo de Estado amparado en la ley, habrá víctimas injustas y terroristas impunes; y desgraciados como Alfonso Alonso que definirán quienes son víctimas en función de la ley.

Ilegalmente o legalmente. La ley es la mayor furcia de los Estados.

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