Querido Míster,
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Depende del minutaje de los relojes de cada uno… Que sepas que cualquiera de esos dos días quien esto escribe debía haber estado en Roma de vacaciones. Era plena Semana Santa y el destino quiso que los billetes y el alojamiento en la Ciudad Eterna partiendo desde mi residencia en Londres fuesen prohibitivos esos días, o al menos económicamente poco estimulantes. Así que en pleno mes de enero, yo y mi mujer decidimos que durante las vacaciones de Pascua, volvemos a casa, a Bilbao, para pasar 10 días con la familia y amigos. Ese mes de enero, el Athletic comienza a pasar rondas en la Copa del Rey y me lo empiezo a creer. En un podcast de Odio el Fútbol Moderno al que soy invitado para hablar sobre mi equipo del alma, en los días previos al inolvidable partido de cuartos contra el Barcelona, digo textualmente: «El Barcelona parece muy humano este año, mientras que veo al Athletic muy fuerte físicamente y poderoso mentalmente». Todos sabemos ya cómo acaba ese partido. Comienzo a decir: «Éste año la Copa es nuestra». Se refrenda en semis contra el Atlético de Madrid. Llega el día de la final en Sevilla. Coincide con mi estancia en Bilbao de vacaciones. ¿Estaría escrito? No sé, pero mientras tanto saco las entradas para ver el partido desde San Mamés a través de las pantallas gigantes. La última vez que he hecho eso, el recuerdo es infausto: viví la final de UEFA en Bucarest en 2012 de la misma manera y en el mismo escenario. Pero es hora de quitarse traumas, miedos y fobias y generar nuevos recuerdos… además mi mujer siciliana, individuo radiante de energía positiva que me he agenciado durante mi vida de emigrante, va a estar ahí esta vez. Tiene que ser…
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Unos años antes, de eso… Es 1993. Eres jugador del Athletic. Y te veo en los cromos de Ediciones Este que repaso una y otra vez con mi mente de niño de 8 años funcionando a toda máquina. Ahí está tu cromo, junto a los de Juanjo Valencia, Julen Guerrero, el Cuco o Ander Garitano. Mi primer cromo de entrenador del Athletic es el de Jupp Heynckes. Es el año que descubro el fútbol. Y es tambièn la temporada de los números fetiches. Cuando la temporada contiene los número 3/4, es un gran año para el Athletic. No sólo acabamos quintos ese año 93/94; la 2003/04 es la primera tuya como entrenador, y la posición a final de temporada es la misma. 20 años atrás, la 83/84, es la del doblete. Todavía no he nacido, pero ¿cuántos niños nacidos en los meses posteriores a aquella temporada nos llamamos Endika por un gol que pone ese nombre de moda? La 2013/14 nos devuelve a la Champions después de mucho tiempo, de nuevo contigo. Y volveremos a lo que pasó en al 2023/24 luego, aunque no creo que haga falta recordarlo a ningún aficionado del Athletic. Durante esa 93/94 a la que hacía referencia, acudo por primera vez a San Mamés y a Lezama. A San Mamés, acudo a ver el derby de mi casa, contra el SuperDepor, el equipo de mi aita por sus orígenes gallegos. Marcas un gol. Mi segundo partido en San Mamés es ese año también: el último contra el Tenerife, que nos devuelve a la UEFA. También marcas, pero ésta vez doblete. En mi primera visita a Lezama, me saco fotos con casi todos los jugadores, y con Iríbar. El premio gordo es la foto con Julen, ídolo ya de todo el mundo, aunque mi preferido en esos años es el Cuco. El cabroncete no es de sacarse muchas fotos y se escurre sabe Dios por dónde, pero ahí andas tú. Te pedimos la foto y ahí queda, abriendo y cerrando este texto.
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Pero quedan unos años para eso. En noviembre de 2012 soy citado en el Teatro Arriaga, para recoger un premio durante el Zinebi, como representante del cortometraje VOICE OVER, de Martín Rosete, por el cual ganamos el premio a mejor cortometraje vasco ese año. Cuando doy el discurso de agradecimiento, decido que es momento de marchar, y cuando abro la puerta de salida del Teatro, te encuentro de frente a mí, en el Hall del Arriaga. Estás escribiendo algo en el móvil, quizás ultimando tu fichaje por el Valencia que se da en los próximos meses. Levantas la mirada, me ves, nos miramos a los ojos, somos los únicos en ese pasillo, estoy en shock de verte por allí, debo reaccionar en cuestión de milésimas de segundo… Llevo un premio bajo el brazo y tú, ganador de tantos títulos sólo el teléfono. La situación es espérprentica, porque nunca he ganado nada más que aquel premio y estoy ante el futuro entrenador bicampeón de Liga y Copa. Sin embargo, el título ese día es mío. Sacamos pecho. Aupa, te digo. Aupa, me dices. Y alá, para casa, con el galardón y con la historieta para contar a familia y amigos después. Cuando pregunten: ¿qué tal la ceremonia?, la respuesta será: «bien, y además vi al Txingurri en el Hall». «What the fuck?» O algo así dirán. El Athletic siempre primero, y ya después vienen las películas, los premios y demás… This is Bilbao, isn’t it, mate?…
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Pero antes de eso, has sido entrenador del Athletic dos veces. Y dos veces te has marchado. Y dos veces hemos vivido años para olvidar después de tu marcha. La segunda vez, digo: a ver si no nos pasa lo de la primera vez, que no seamos víctimas del hombre tranquilo (tú) y de tu capacidad de hacer mejores a todos los jugadores. Menos lobos, caperucita, me responde alguien por redes sociales. De acuerdo, no vino el lobo feroz como la primera vez, cuando pasamos las de Caín dos años para evitar el descenso; pero al menos unos lobitos llegan. Ahí comienzo a pensar seriamente que por qué Ernesto Valverde no es nuestro Alex Ferguson y se tira 26 años en el Athletic. Porque la gente se cansa de la misma cara me dicen. Ernesto, te pasa un poco lo que le pasaba a Zubi como portero. Destrozáis a Shakespeare, le cambiáis la obra por Poco ruido y muchas nueces. Pero a la gente le va más el ruido que las nueces. Pues vale, a aceptarlo…
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Pero antes de eso, has abierto una pequeña brecha en la Historia. En agosto de 2015, rompes 31 años de sequía y llega el primer título oficial en tres décadas. La Supercopa. Arrollando al Barcelona. Pero queda ese olorcillo en el aire de que no es un título del todo. El No Birra, No Party es en Bilbao el No Gabarra, No Party. Pero vaya que festejamos esa Supercopa, a su manera, pero vaya fiesta…

6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… Pero antes de eso, abandonas el Athletic rumbo a Mallorca en 1996 para poner punto y final a tu carrera como jugador. Aún me acuerdo mi tristeza por los pasillos del Eroski de Berango acompañando a mi ama con 11 años cuando me entero de la noticia de tu marcha y de la ruptura de esa pareja de amor platofutbolístico que formas con el Cuco. Hasta le digo a mi ama que la noticia la he visto en el Teleberri, con la canción de Guk Taldea «Bidean galdu dut anaia» de fondo haciendo referencia a esa pareja. Es una mentirijilla, no lo han hecho. Pero mi mente infantil disgustada y dando primeros síntomas de creatividad cinematográfica quiere expandir ese sentimiento de que una pareja perfecta se ha roto. Ziganda-Valverde. Hasta ese momento no he conocido otra en la punta de ataque del Athletic. Ah, el primer amor no se olvida dicen… nada de lo que ocurre por primera vez para alguien, añadiría yo…
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… El dato es insignificante porque nos hiciste felices ambos días. A los mayores, les hiciste volver al pasado. A los que nacimos después de 1984, a casi tres generaciones, nos hiciste poner los relojes de la Historia a cero. Queríamos ver al Athletic campeón, queríamos vivir esa noche lo que otros con más años nos habían contado para que pudiéramos contar nosotros cuando el tiempo nos llegue a los que vendrán después. Ese 6 de abril (¿o fue el 7 después de medianoche?) como Danny Madigan en la película El último gran héroe, dejamos atrás las fantasías para vivir la realidad de los campeones. Entramos a protagonizar la película con la que tanto habíamos soñado. Muchos lloraron por la emoción del momento; otros muchos, los que queremos parecer estoicos porque si no nos sentirnos débiles, aguantamos las lágrimas como pudimos. Aún recuerdo cuando alzaste la Copa después de que lo hicieran los capitanes, ese momento que sustituyó al pellizco en la piel para cerciorarse que lo que vivíamos en ese momento era verdad. Esa sonrisa de felicidad que tenías… recordaré siempre el aplauso de todo San Mamés en ese momento. No eres de los que generan cánticos de idolatría por tu forma de ser, pero ese aplauso sin más sonidos que el generado por las palmas de 55,000 personas al unísono, creo que queda como reconocimiento para un pequeño gran hombre; para una persona que más que por su tamaño físico, se ha ganado el apodo de Txingurri por su manera de trabajar y hacer las cosas.
17 de Mayo de 2026. ¿O es el 23 de Mayo de 2026?… Te vas por tercera vez como entrenador del Athletic. Quizá no después de la temporada que todos hubiéramos querido, pero la temporada no ha sido buena porque las expectativas y el punto de comparación los han marcado la propia grandeza de tu trabajo éstos años. El dato de si es el 17 o el 23 de Mayo de 2026 es insignificante. Porque como una hormiga, como un Txingurri, sin que nadie casi se dé cuenta porque ha habido más nueces que ruido, has dejado tu nombre para siempre en el Athletic.
6 de abril de 2024. ¿O fue el 7 de abril después de medianoche?… No lo sé si fue el destino; no lo sé si estaba escrito. Tenía que haber estado en Roma de vacaciones. Pero aquel día estuve en San Mamés, deteniendo el tiempo; controlando las agujas del reloj. Cambiando la Ciudad Eterna por un Momento para la Eternidad. Y fue contigo. Lo haría una y otra vez, hasta el fin de los días.
Eskerrik Asko, Txingurri!
Endika Brea Berasategui